En estos tiempos de caos mundial, hemos escuchado, acompañado y, por qué no decirlo, también lo hemos experimentado, porque emprender es una aventura que puede traernos alegrías y tristezas, y sentimos ese síndrome del emprendedor frustrado; porque los resultados esperados, las metas propuestas, no se alcanzan. Por un lado, buscamos y, por otro, asistimos a charlas motivacionales, leemos cómo otros lo lograron y no lo vemos cuando intentamos asimilar o imitar sus acciones.
Pero para llegar a la calma tenemos que haber entrenado este umbral de tolerancia, porque según las características de personalidad las respuestas son diferentes en cada persona; por eso algunos emprendedores tiran la toalla cuando se dan por vencidos, mientras que otros, por el contrario, superan esto y continúan con su emprendimiento con más esfuerzo.
Sobre todo, la tolerancia a la frustración es necesaria para la vida y debe empezar a desarrollarse desde la infancia, e ir creciendo a medida que hay situaciones que exigen una alta tolerancia a la frustración y emprender es una de ellas.
Parafraseando brevemente al psicólogo y escritor estadounidense Daniel Goleman, en su libro sobre Inteligencia Emocional, Goleman señala que la capacidad de manejar la frustración no se basa en un alto coeficiente intelectual para alcanzar el éxito. Por lo tanto, ORIENTA TU MENTE A UNA ACTITUD POSITIVA para que las cosas salgan mejor.
Aquí te dejamos algunos consejos que creemos que te ayudarán:
- Acepta y reconoce que tienes un momento de frustración.
- Cree en ti mismo (tienes el potencial)
- Reconoce cuáles son tus áreas de oportunidad (áreas débiles, para capacitarlas)
- Los problemas son oportunidades
- Rodéate de personas que te empujen, en las que te hundas.
- Reorganizar las prioridades.
- Piensa en ti, tómate un momento para mimarte, descansar, recargar energías y SALIR A TRABAJAR..