jueves, 23 de julio de 2026

CAPÍTULO XI MÁS ALLÁ DE LAS UTILIDADES

Cuando Julián descubrió que el verdadero valor de una empresa no siempre aparece en el estado de resultados.

"Las empresas generan riqueza cuando producen utilidades. Pero transforman sociedades cuando producen oportunidades."

 

I. La historia

El contrato menos rentable… que terminó siendo el más valioso

La mañana comenzó como cualquier otra en la carpintería.

Julián revisaba cotizaciones, autorizaba compras y analizaba los indicadores financieros del mes. Después de años de aprendizaje, había convertido esas cifras en parte de su rutina. Sabía exactamente cuánto costaba producir cada mueble, cuánto margen dejaba cada proyecto y qué clientes representaban mayor rentabilidad.

En ese momento, una llamada interrumpió su concentración. Era el rector de una pequeña institución educativa rural. Necesitaban pupitres y estanterías para adecuar un aula donde estudiarían niños de escasos recursos. El presupuesto era limitado. Los plazos de pago también. Desde una perspectiva estrictamente financiera, el proyecto no era atractivo. Cuando terminó la llamada, uno de sus colaboradores observó la cotización y comentó:

Don Julián, ese contrato casi no deja utilidad. Hay otros proyectos mucho mejores.

Julián permaneció unos segundos en silencio. La lógica empresarial parecía darle la razón. Pero algo dentro de él le decía que esa decisión no debía tomarse únicamente con una calculadora. Aceptó el proyecto.

Dos meses después, recibió una carta escrita por los estudiantes. No hablaban de muebles. Hablaban de sueños.

Una niña escribió:

"Ahora tenemos un lugar bonito para aprender y quiero ser arquitecta."

Julián volvió a leer aquella frase varias veces.

En ese instante comprendió que existían ganancias que jamás aparecerían en un balance general. Y descubrió que algunas de las inversiones más importantes de una empresa no se recuperan en dinero. Se recuperan en confianza, reputación y transformación social.

 

II. La reflexión del experto

Cuando las utilidades dejan de ser el único indicador de éxito. Durante décadas, la gestión empresarial estuvo dominada por una pregunta:

¿Cuánto ganó la empresa este año?

Hoy esa pregunta sigue siendo necesaria. Pero ya no es suficiente.

Las organizaciones más admiradas del mundo han entendido que la rentabilidad continúa siendo indispensable para garantizar la sostenibilidad, pero el éxito empresarial también depende de la capacidad de generar valor para colaboradores, clientes, proveedores y comunidades.

Este cambio de enfoque ha impulsado conceptos como el capitalismo de los grupos de interés (stakeholder capitalism), promovido por el World Economic Forum, y la medición del impacto ambiental, social y de gobernanza (ESG), que hoy orienta las decisiones de inversionistas y grandes compañías en todo el mundo.

En otras palabras, una empresa ya no se evalúa únicamente por lo que gana. También por lo que aporta.

 

III. La evidencia

Diversos estudios coinciden en que las empresas que integran propósito, responsabilidad y sostenibilidad fortalecen su reputación, atraen mejor talento y generan relaciones más duraderas con clientes y aliados.

En Colombia, las MiPymes representan la inmensa mayoría del tejido empresarial y generan una proporción muy significativa del empleo formal. Esto significa que su impacto va mucho más allá de los estados financieros: cada decisión empresarial puede influir en la calidad del empleo, el desarrollo local y la competitividad regional. Por eso, cuando un empresario decide formar mejor a sus colaboradores, comprar a proveedores locales o apoyar iniciativas comunitarias, no está realizando únicamente una acción social.

Está fortaleciendo el ecosistema económico que también sostiene su propio negocio.

 

IV. El caso colombiano

Una pequeña empresa también puede transformar un territorio

Existe la idea equivocada de que el impacto social es responsabilidad exclusiva de las grandes empresas. Sin embargo, la realidad colombiana demuestra lo contrario. Una panadería que capacita jóvenes sin experiencia. Una ferretería que compra a productores locales. Un restaurante que reduce el desperdicio de alimentos. Una carpintería que fabrica mobiliario para una escuela rural.

Todas estas decisiones, aunque parezcan pequeñas, generan un efecto multiplicador sobre la comunidad. Las empresas no transforman un territorio únicamente por su tamaño. Lo hacen por las decisiones que toman cada día.

 

V. La herramienta del empresario

La Matriz de Impacto Empresarial

Antes de aprobar una decisión importante, responde estas cinco preguntas:

Clientes

 ¿Esta decisión mejora realmente la vida del cliente?

Equipo

 ¿Fortalece el crecimiento de quienes trabajan conmigo?

Comunidad

¿Genera un beneficio para mi entorno?

Negocio

¿Es financieramente sostenible?

Futuro

¿Contribuye al propósito de largo plazo de la empresa?

Si respondes "sí" a las cinco, probablemente no solo estás tomando una buena decisión de negocios.

Estás construyendo una empresa que trasciende.

 

VI. El reto de la semana

Durante los próximos siete días, conversa con tres personas que conozcan tu empresa. Puede ser un cliente, un colaborador y un proveedor.

Hazles una sola pregunta:

 

"¿QUÉ IMPACTO POSITIVO CREES QUE DEJA NUESTRA EMPRESA EN LAS PERSONAS?"

No expliques.

No justifiques.

Solo escucha.

Las respuestas pueden mostrarte un propósito que quizás aún no habías descubierto.

 

VII. La frase que permanece

"LAS UTILIDADES MANTIENEN ABIERTA UNA EMPRESA. EL IMPACTO LE DA UNA RAZÓN PARA SEGUIR EXISTIENDO."

 

 

WALTER O. MADRID GALLEGO

CEO ENTRENADOR

No hay comentarios:

Publicar un comentario