Les
compartimos unas cortas palabras que nos pidieron en una charla para
emprendedores
Quiero
que se imaginen una historia sencilla, pero llena de verdad sobre el éxito y la
vida.
Había
un joven jardinero que soñaba con tener el jardín más hermoso del pueblo. Cada
día sembraba semillas con entusiasmo y esperanza. Pero había un detalle: no
tenía un plan. Plantaba aquí y allá, confiando en que alguna semilla creciera
por sí sola. Pasaban los días y los meses, y su jardín nunca mostraba la
armonía que él imaginaba. Algunas flores nacían, pero eran aisladas, dispersas,
como destellos de algo que nunca llegaba a ser completo. Su corazón se llenaba
de frustración. “¿Será que mi esfuerzo es en vano?”, se preguntaba.
Un
día comprendió algo esencial: no era la semilla, ni el terreno, ni la pasión lo
que faltaba… faltaba un plan. Decidió trazar un mapa, definir qué plantar,
dónde, cuándo y cómo regarlo. Organizó su tiempo, agrupó las semillas según sus
necesidades y empezó a trabajar con disciplina y constancia. Con el paso de los
meses, su jardín comenzó a transformarse. Cada flor encontraba su lugar, cada
planta recibía lo que necesitaba, y finalmente, el jardín floreció como nunca
antes.
Esta
historia no es solo sobre un jardín. Es sobre nuestros sueños, ideas y
negocios. Muchos llegan con creatividad y entusiasmo, pero sin un plan claro.
Tal vez logren pequeños éxitos, pero la verdadera abundancia rara vez llega sin
un camino definido. La diferencia entre un proyecto que sobrevive y uno que
prospera no está en la suerte ni solo en la pasión; está en la planificación.
Un
plan de trabajo no limita la creatividad; la potencia. Es la brújula que guía
cada acción y decisión. Cuando sabes hacia dónde vas, cada esfuerzo se
multiplica. Cada riesgo se convierte en oportunidad. Sin un plan, incluso las
ideas más brillantes pueden perderse; con un plan, hasta los sueños más simples
se convierten en realidades extraordinarias.
Planificar
también protege el corazón del emprendedor. Te permite medir avances, corregir
errores y celebrar logros, incluso los más pequeños. Te da confianza para tomar
riesgos y claridad para priorizar lo importante.
Recuerden:
los sueños sin acción son semillas que nunca germinan. La pasión sin dirección
es como regar un jardín al azar: algo puede crecer, pero la abundancia y la
belleza nunca llegarán. Los planes con acción y disciplina son como un jardín
bien diseñado: cada semilla florece, cada esfuerzo se multiplica y la visión
que antes estaba solo en tu imaginación se convierte en algo tangible y real.
Emprender
no es fácil. Habrá días de dudas y desánimo. Pero si siembras con intención,
planificas cada movimiento y actúas con perseverancia, tu negocio florecerá.
Cada desafío será aprendizaje y cada logro, evidencia de que la planificación
transforma sueños en realidades.
WALTER O.
MADRID GALLEGO
CEO ENTRENADOR
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