miércoles, 23 de septiembre de 2026

CAPÍTULO XIII EL ÉXITO COMPARTIDO

Cuando Julián descubrió que una empresa puede crecer sin crecer sola

Julián llevaba años midiendo el éxito de su empresa con números.

Ventas.
Costos.
Utilidades.
Flujo de caja.

Y tenía razón.

Una empresa necesita ser rentable para sobrevivir. Pero una mañana, una conversación con uno de sus proveedores le hizo mirar las cifras de otra manera.

Julián; le dijo Ernesto, quería agradecerle.

¿Por qué? Por seguir comprándonos. Gracias a esos pedidos pudimos comprar una máquina y contratar a otra persona.

Julián sonrió.

Para él, aquella compra había sido simplemente un costo más. Para Ernesto significaba inversión, empleo y crecimiento. Esa tarde, mientras revisaba sus cuentas, Julián se hizo una pregunta que nunca antes había formulado:

¿CUÁNTAS PERSONAS ESTÁN CONECTADAS CON LOS NÚMEROS DE MI EMPRESA?

Y descubrió algo importante.

UNA EMPRESA PUEDE GENERAR MUCHO MÁS VALOR DEL QUE APARECE EN SUS ESTADOS FINANCIEROS.

 

Reflexión 

Durante mucho tiempo, la pregunta del empresario fue:

¿Cuánto ganó mi empresa?

Es una pregunta necesaria.

Pero existe otra:

¿Quiénes están mejor porque mi empresa existe?

Una empresa no funciona sola.

Depende de trabajadores, clientes, proveedores, aliados y comunidad.

El trabajador aporta talento y recibe ingresos y oportunidades de desarrollo.

El proveedor aporta productos o servicios y puede encontrar estabilidad para crecer.

El cliente aporta ingresos y, a cambio, espera soluciones que realmente le generen valor.

La comunidad aporta el entorno donde la empresa opera y puede beneficiarse de empleo y nuevas oportunidades.

Por eso, el éxito compartido no significa regalar las utilidades.

Significa construir una empresa rentable que, mientras crece, también genere oportunidades para quienes hacen posible ese crecimiento.

Ahí está la diferencia entre:

una empresa que gana

y

una empresa que hace ganar.

 

Una realidad que no podemos ignorar

En Colombia, crear una empresa es apenas el comienzo. Confecámaras reportó que en 2024 se crearon 297.475 empresas, pero solo el 45 % generó al menos un puesto de trabajo. Además, la supervivencia empresarial a cinco años mostró diferencias importantes según el tipo de empresa.

Esto plantea un desafío: No basta con crear empresas; necesitamos empresas capaces de permanecer, crecer y generar oportunidades.

Por eso, fortalecer trabajadores, proveedores, procesos y relaciones comerciales también puede convertirse en una estrategia de sostenibilidad empresarial.

 

La nueva pregunta de Julián

Julián comenzó a cambiar la forma de analizar sus decisiones.

Antes preguntaba:

“¿Esto cuánto le cuesta a la empresa?”

Ahora agregaba:

“¿Qué valor puede generar esta decisión además de resolver nuestro problema?”

Capacitar a un trabajador podía mejorar su productividad.

Fortalecer a un proveedor podía mejorar la calidad.

Escuchar al cliente podía generar innovación.

Reducir desperdicios podía disminuir costos y utilizar mejor los recursos.

Entonces comprendió que rentabilidad e impacto no tienen que competir.

La clave está en encontrar decisiones donde puedan fortalecerse mutuamente.

 

Herramienta: Mapa de Valor Compartido

Julián empezó a analizar sus principales grupos de interés:

Grupo

¿Qué necesita?

¿Qué podemos generar?

Trabajadores

Desarrollo y estabilidad

Formación y mejores condiciones

Clientes

Calidad y soluciones

Servicio e innovación

Proveedores

Estabilidad

Relaciones sostenibles

Comunidad

Oportunidades

Empleo y articulación

Empresa

Rentabilidad

Eficiencia y crecimiento

La pregunta central era sencilla:

¿Cómo puede ganar la empresa sin que su crecimiento tenga que significar que otros pierdan?

Reto de la semana

Escoge una decisión de tu empresa.

Puede ser una compra, contratación, capacitación, inversión o mejora de servicio.

Pregúntate:

¿Cómo beneficia a mi empresa?

¿A quién más puede beneficiar?

¿Cómo puedo medir ese valor?

No necesitas cambiar toda tu empresa.

Empieza por una decisión.

 

La nueva definición de éxito

Julián volvió a mirar sus estados financieros.

Las cifras seguían siendo importantes.

Pero ahora sabía que detrás de cada número había personas.

Un trabajador.

Un proveedor.

Un cliente.

Una familia.

Una oportunidad.

 

Entonces escribió:

 

“UNA EMPRESA REALMENTE CRECE CUANDO SU CRECIMIENTO TAMBIÉN HACE CRECER A QUIENES LA RODEAN.”

 

Julián ya no quería construir solamente una empresa rentable.

Quería construir una empresa que dejara algo en las personas.

Y, sin saberlo, acababa de acercarse a la pregunta más difícil de todas:

 

¿QUÉ QUEDARÁ DE LA EMPRESA CUANDO YA NO ESTÉ QUIEN LA CONSTRUYÓ?

 

WALTER O. MADRID GALLEGO

CEO ENTRENADOR

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